El incremento de la radiación solar y el mayor tiempo al aire libre pueden ocasionar daños irreversibles en la visión y en los párpados

Los párpados y la órbita ocular son dos de las zonas más proclives para la aparición de cánceres de piel. En ellos se concentran el 10% del total de este tipo de cánceres, según cifras de la asociación norteamericana Skin Cancer Foundation. Además,  su incidencia se ha incrementado un 3% en los últimos años hasta alcanzar una cifra de 2 millones de casos anuales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La mayoría de estos tumores presentan una apariencia benigna, por lo que son  difíciles de diagnosticar.

 

“El problema es que muchos pacientes no dan importancia a un pequeño bulto o verruga en la zona del ojo porque creen que se trata de una lesión temporal, y a veces cuando llegan a consulta el tumor está muy extendido hacia  dentro”, explica el doctor Hurtado.

Ante el primer síntoma “se debe realizar una biopsia que nos permita saber el alcance de la lesión; aunque mucha veces se recomienda extirpar completamente la tumoración, una técnica que no deja secuelas estéticas si se realiza a tiempo”, concluye.

Así lo confirma un estudio publicado este mes en la revista The International Journal on Orbital Disorders, Oculoplastic and Lacrimal Surgery, que demuestra que el carcinoma de párpado “casi siempre presenta apariencia benigna”, a pesar de que se  trata de un tumor maligno con mucha capacidad destructiva. La investigación, llevada a cabo por el departamento de cirugía oncológica de la Universidad de Nueva Deli (India), subraya la necesidad de una detección temprana y de una intervención quirúrgica para evitar la propagación de la enfermedad.

Otras enfermedades ocasionadas por los rayos UV a largo plazo son la retinosis y el Pterigión, un trastorno que consiste en el crecimiento irregular del tejido de la conjuntiva sobre la córnea. Una reciente investigación publicada en la revista Acta Ophthalmologica subraya que los rayos solares “aumentan sensiblemente la posibilidad de causar daños en el crecimiento de la conjuntiva, como el Pterigión”. Los investigadores de la Universidad de Melbourne (Australia) señalan que el riesgo aumenta a partir de los 40 años.

Sin sombra en las piscinas

Muchas instalaciones de ocio carecen de suficientes zonas de sombra. Un estudio publicado en la revista Health Promotion Journal of Australia constata que “el 58% de las instalaciones recreativas veraniegas carecen de zona de sombra”. La  investigación, llevada a cabo por la Skin Cancer Prevention Unit, anima a los legisladores a invertir más en instalaciones de protección solar.

La Fundación Rementería recomienda protegerse con gafas de sol adecuadas y cerradas por las sienes, utilizar sombreros o gorras de ala ancha, aplicarse protector solar de factor 15 o superior también alrededor de los ojos y evitar la exposición directa al sol.

Dr. Fco Javier Hurtado Ceña
Fundación Rementería

Última modificación de la web: 10 July 2017