Infarto ocular

Infarto ocular ¿Qué es?

El término infarto ocular es equívoco, pues puede englobar distintas enfermedades en las que se produce una falta o un impedimento al flujo sanguíneo en distintas estructuras del globo ocular, que se manifiestan de distintas formas y que tienen un pronóstico visual distinto.

 

– Obstrucción de la arteria central de la retina

Una obstrucción de la arteria central de la retina es un proceso agudo en el que se produce una oclusión de la circulación retiniana a nivel de la arteria principal que nutre la retina, frecuentemente como consecuencia del impacto de un émbolo procedente del corazón o de las arterias carótidas.

Se produce una pérdida de visión súbita, intensa e indolora. El pronóstico visual es pésimo y tan sólo existe una leve posibilidad de recuperación visual si el paciente es evaluado por un oftalmólogo antes de que transcurra una hora desde la oclusión arterial.

Los diversos tratamientos tratan de desplazar el émbolo, pero su efectividad es baja y frecuentemente la pérdida visual es intensa y permanente. En estos pacientes es vital realizar un estudio sistémico para detectar el origen del émbolo, ya que podrían verse afectados otros órganos vitales, como el corazón y el cerebro.

 

– Trombosis de la vena central de la retina

Una trombosis de la vena central de la retina o de alguna de sus ramas es una oclusión del drenaje venoso ocular.

Se manifiesta por una pérdida de visión o por la aparición de sombras fijas (escotomas) en el campo visual. La afectación será mayor si se afecta la vena central de la retina. En la exploración del fondo de ojo se detecta una dilatación de las venas retinianas y hemorragias superficiales extensas (Figura 1A).

No existe un tratamiento seguro que permita disolver el trombo. Por lo tanto, el tratamiento se dirige a las complicaciones. Si la oclusión venosa conduce a un acúmulo de líquido a nivel de la zona central de la retina (edema macular, Figura 1B), se pueden administrar tratamientos intravítreos de corticoides o de fármacos anti factor de crecimiento endotelial que disminuyen la extravasación y la presencia de líquido. El efecto de estos fármacos es transitorio y a menudo se requieren inyecciones repetidas, pero habitualmente es posible conservar una buena función visual. Si la trombosis conduce a la formación de vasos nuevos anormales, puede ser necesario el tratamiento con láser de aquellas zonas de la retina a las que no les llegue de forma correcta el flujo sanguíneo.

Obstrucción de vena central de la retina

Figura 1B. Tomografía de coherencia óptica en la que se aprecia edema macular.

Obstrucción de vena central de la retina

Figura 1A. Fondo de ojo, en el que se aprecian hemorragias siguiendo el trayecto de las arcadas venosas temporales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

– Neuropatía óptica isquémica anterior

Una neuropatía óptica isquémica anterior es un infarto del nervio óptico a nivel de su entrada en el globo ocular.

Conduce a una pérdida de visión difusa o restringida a la zona superior o inferior del campo visual. En algunos casos, se asocia a una enfermedad denominada arteritis de células gigantes, en la que hay una inflamación difusa de distintos vasos. Es por ello por lo que es preciso realizar de forma urgente una analítica para descartar la presencia de esta enfermedad, que precisa de un tratamiento rápido con corticoides intravenosos a dosis elevadas. La mayoría de los casos de neuropatía óptica isquémica anterior, sin embargo, no se asocian a arteritis de células gigantes y se producen como consecuencia de una bajada transitoria de tensión arterial, frecuentemente durante el sueño, en pacientes con un nervio óptico vulnerable o de riesgo. Estos nervios son nervios pequeños, en los que existe un apelotonamiento de fibras nerviosas que los hace más vulnerables a cualquier falta de riego (Figura 2).

En estos casos, no existe un tratamiento específico y únicamente se deben estudiar y controlar los factores de riesgo cardiovasculares (tensión arterial, glucosa, colesterol), poniendo especial atención en evitar la hipotensión arterial nocturna. La pérdida visual en la neuropatía óptica puede mejorar a lo largo de los primeros dos meses después del episodio, pero en la mayoría de los casos la mejoría es limitada.

Neuropatia óptica isquémica no arterítica

Figura 2. Neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica en ojo izquierdo. Se puede observar que el nervio óptico derecho es un nervio de riesgo

Última modificación de la web: 10 July 2017