Descubrimiento de la placa en memoria del Dr. Laureano Álvarez-Rementería Fernández, fundador de la Clínica Rementería.

Descubrimiento de la placa en memoria del Dr. Laureano Álvarez-Rementería Fernández, fundador de la Clínica Rementería.

El pasado 13 de diciembre de 2022, día de Santa Lucía y Santa Otilia -patronas de los oftalmólogos y de los optometristas respectivamente-, celebramos la instalación de una placa conmemorativa al Dr. Laureano Álvarez-Rementería Fernández, fundador de la Clínica Rementería. El distintivo fue colgado en la fachada del centro oftalmológico (Calle Almagro, 36, Madrid) como tributo permanente a toda una vida dedicada a la vanguardia y cuidado de la salud visual de la sociedad.

El acto fue presidido por D. Javier Ramírez Caro, Presidente Concejal del Distrito de Chamberí y El Pardo, D. Miguel Alamillo, Director General de la Clínica Rementería, Mariluz Capelo, viuda del médico y Presidenta de la Fundación Rementería, y Laureano, Gonzalo y Manuel, hijos del fundador. Todos ellos recibieron a los diversos asistentes entre los que se encontraba D. Pedro Senovilla, Propietario del Grupo Almagro e impulsor de este emotivo proyecto.  “La Junta Municipal votó a favor de este reconocimiento que hace la ciudad de Madrid a sus hombres más ilustres, para que queden en la memoria de todos los madrileños”, declaró D. Javier Ramírez, Presidente Concejal. Por su parte, Miguel Alamillo subrayó “el legado incalculable, tanto médico como humano”, que dejó el Dr. Álvarez-Rementería.

Laureano Álvarez-Rementería Fernández (1955 – 2016) erigió la Clínica Rementería como un sanatorio de atención oftalmológica integral, capaz detratar cualquier patología ocular en todos sus estadios, de principio a fin: el diagnóstico en la primera consulta, el tratamiento o la intervención quirúrgica si resultase pertinente, y el posterior seguimiento. Su lema, “Curamos ojos, tratamos personas” ha quedado como perfecto eslogan de un centro de referencia, absolutamente líder, que actualmente recibe a una media de seiscientos pacientes al día, -unos noventa mil al año-, y suma alrededor de ocho mil procedimientos anuales dentro de sus quirófanos. 

Durante su juventud Laureano apuntaba maneras para la ingeniería, pero, aunque nadie de su familia pertenecía a la rama médica, finalmente decidió responder a la vocación temprana de convertirse en oftalmólogo. Durante la década de los setenta cursó los estudios de medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Eligió su especialidad en base a razones científicas y a otras más elevadas. Para él, los ojos no sólo eran el órgano de la vista, también el vehículo que permite conectar con el corazón, el lugar donde realmente se produce nuestra auténtica visión del mundo.

Dio sus primeros pasos profesionales en el Servicio de Oftalmología del Instituto de Diabetología de la Cruz Roja Española. Allí aprendió las técnicas del momento,como la angiografía fluoresceínica y la utilización de láseres de argón para fotocoagulación, mostrando una enorme destreza y compaginando esta actividad con la medicina ambulatoria.

En 1985, Laureano Álvarez-Rementería, especialista en Oftalmología, abre su primera consulta en la calle Hermosilla de Madrid. Sólo contaba con una pequeña estancia de cuarenta y cinco metros cuadrados y la ayuda de una enfermera. Para las intervenciones de quirófano, médico y paciente debían trasladarse a la Clínica de la Paloma. Esta situación le hizo empezar a plantearse las grandes ventajas y comodidades que supondría disponer de una zona quirúrgica propia.

Tenía un radar para reconocer el talento y lo alababa, debido a su convicción de rodearse de los mejores sin temer por la competencia. De ahí que actualmente la Clínica Rementería sume más de cien profesionales y especialistas entre sus filas. Así creció su equipo, en función de las necesidades, especialmente a principios de los años noventa, cuando se producía una gran revolución oftalmológica en cuanto a cirugía láser y facoemulsificación ultrasónica para tratar la patología de catarata. A finales de la década, la consulta de Hermosilla no dio más de sí, y el Dr. Rementería encontró en la calle Almagro 36 de Madrid el lugar perfecto para materializar su pasión oftalmológica.

El Dr. Laureano fue, sin duda, uno de los motores de la cirugía moderna en España. Contribuyó a la transformación de la intervención de cataratas, fue pionero en utilizar anestesia tópica en vez de retrobulbar, en operar sin puntos de fijación ocular, en intervenir sin suturas, en implantar lentes intraoculares con extracapsulares -lo cual hacía posible que un paciente operado de cataratas por fin pudiera llevar unas gafas razonables, sin necesidad de utilizar las de ‘culo de vaso’ usadas hasta entonces-,e introdujo la técnica de la facoemulsificación.

Su destreza manual resultó clave para coronarse impecable, pero también supo aceptar el reto científico y apostar por las nuevas tecnologías. El interés por seguir formándose y adaptar los avances científicos infinito, quedaba patente en sus lecturas diarias y en sus ponencias de los congresos más relevantes del sector.

A pesar de haber puesto en marcha una empresa brillante, siempre concibió la medicina como servicio, no como negocio. Su activismo solidario le llevó a ejercer desinteresadamente en multitud de sitios, ayudando a personas sin recursos. Aquellos voluntariados, nacionales e internacionales, fueron sentando las bases de la Fundación Rementería. Creado en 2011, el organismo es, probablemente, una de las partes más importantes de su legado. Su puesta en marcha respondía a la idea -casi obsesiva- de: “hay que hacer más”.

La Fundación Rementería, sin ánimo de lucro, centra sus esfuerzos en apoyo humanitario y solidario de diversa índole:realiza un mínimo de dos expediciones anuales aSenegal, Argelia, México y Tanzania para realizar centenares de revisiones y cirugías oculares, una actividad que a lo largo de diez años ha supuesto que miles de pacientes de países en desarrollo hayan podido recobrar la vista. También ofrece atención socio-sanitaria a los menores de dichas zonas y proporciona gran ayuda económica que permite que los menores desayunen, tengan medicamentos y agua potable, mejorando su calidad de vida de forma radical.

Asimismo, patrocina deportistas olímpicos invidentes a través de la iniciativa Patrocina un Deportista, trabaja con organismos educativos enfocados a estudiantes de esta rama médica y promueve una intensa acción social local, asistiendo a los colectivos con mayor riesgo de exclusión. Una década después, los objetivos de la Fundación Rementería permanecen intactos: seguir luchando contra la ceguera evitable, mejorar la salud de los ciudadanos más vulnerables y que todas las personas conozcan la importancia de una buena salud visual.

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Ser los mejores en salud y cirugía ocular es algo que se consigue teniendo al mejor equipo médico y estando a la cabeza de la vanguardia tecnológica. Seguir siendo una clínica familiar y tratar a nuestros pacientes como si estuviesen en casa es nuestra filosofía.

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