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¿Qué es el glaucoma agudo?

4 abril, 2019

El glaucoma agudo se conoce también con el nombre de glaucoma de ángulo cerrado. Este tipo de glaucoma se produce por el cierre parcial o total del ángulo de drenaje, por lo que el líquido del interior del ojo, denominado humor acuoso, no puede salir del ojo. Esto hace que la presión intraocular aumente y termine dañando al nervio óptico.

Existen varias causas por las cuales el glaucoma agudo tiene más probabilidades de aparecer. Por ejemplo, ser algo hereditario y tener algún familiar que haya sufrido de glaucoma agudo. El estrés y la tensión nerviosa también provocan su aparición al igual que algunos medicamentos. Y, por último, las personas con los ojos pequeños también tienen  más tendencia a sufrir glaucoma agudo.

Diferencias entre glaucoma de ángulo cerrado y glaucoma de ángulo abierto

Podemos encontrar varios tipos de glaucoma, pero los dos principales son el glaucoma de ángulo abierto y el de ángulo cerrado. Ambos tienen la característica de producirse por un aumento de la presión intraocular.

De estos dos tipos, el glaucoma de ángulo abierto es el que se da con más frecuencia, ya que representa el 90% de los casos de glaucoma. Como se ha comentado, se genera por un aumento de la presión ocular generada por una obstrucción en los canales de drenaje. Su principal característica, y la que le da nombre, es que presenta un ángulo abierto entre la córnea y el iris. Se va desarrollando lentamente y dura toda la vida.

Por otro lado, el glaucoma de ángulo cerrado es menos común y, aunque se genera por un aumento de la presión ocular, se observa por un ángulo cerrado y estrecho. En este caso el desarrollo es más rápido y requiere atención médica inmediata ya que puede provocar daños importantes en el ojo.

Síntomas y tratamientos del glaucoma agudo

Las personas que sufren glaucoma agudo tienen dos síntomas principales que son la visión borrosa y el hecho de percibir halos alrededor de la luz. También se puede dar dolor ocular de nivel intenso e incluso dolor facial, cefaleas, náuseas, enrojecimiento del ojo o un repentino endurecimiento de la córnea.  

Si se presentan estos síntomas y tras haber sido analizado por un especialista, se pasa a prescribir un tratamiento adecuado para resolver el problema. Normalmente, el tratamiento del glaucoma agudo son medicamentos que ayudan a reducir la presión intraocular y proteger el nervio óptico. Tras ello, se pasará a realizar una intervención quirúrgica con láser.

Gracias a esa operación, se conseguirá que el humor acuoso drene mejor ya que se genera un espacio de comunicación entre las cámaras anterior y posterior del ojo. Puede que el cirujano recomiende realizar la misma operación en el ojo sano, ya que existen probabilidades de que con el tiempo se genere un glaucoma agudo también en ese ojo.