Para Jesús, navegar no es solo una afición, sino una parte esencial de su forma de vivir. En un momento dado, decidió plantearse un reto extraordinario: cruzar el Atlántico a remo. Una hazaña de enorme exigencia física y mental que para él tenía un obstáculo: su dependencia total de las gafas.
Jesús necesitaba corrección visual tanto para lejos como para cerca. Para una travesía oceánica en condiciones extremas, el uso de gafas o lentes de contacto no era una opción viable. Jesús lo tenía claro: si quería afrontar ese reto con garantías, necesitaba liberarse de esa limitación.
“Dos años antes de la travesía me planteé que debía operarme”, cuenta Jesús. Tras una valoración por parte del Dr. Jorge L. García, Jefe de Sección de Córnea y Cirugía Refractiva en Clínica Rementería, se decidió realizar una lensectomía con implante de una lente intraocular trifocal. Esta técnica consiste en la extracción del cristalino natural del ojo y su sustitución por una lente artificial que permite ver con nitidez a distintas distancias: lejana, intermedia y cercana.
“El objetivo es que el paciente no dependa de ningún elemento externo para su visión”, explica el Dr. García. En casos como el de Jesús, con un estilo de vida muy activo y un desafío tan concreto, esta solución ofrece una gran comodidad y estabilidad visual. Además, la recuperación visual suele ser rápida: en la mayoría de los casos, al día siguiente los pacientes ya pueden hacer una vida prácticamente normal.
Jesús destaca especialmente el impacto del resultado: “No descubres lo maravilloso que es no usar gafas hasta que dejas de usarlas”.
Su historia demuestra cómo una solución oftalmológica bien indicada puede eliminar barreras y permitir a las personas afrontar retos extraordinarios con libertad y confianza.